
Existen muchas leyendas sobre el territorio llamado Tawantinsuyo, una de ellas cuenta que hacia el siglo XII, emergieron de las aguas del lago Titicaca, Manco Cápac y su hermana y esposa Mama Ocllo, quienes eran semidioses e hijos del padre Inti (el dios Sol), con la misión de fundar un nuevo reino que mejorara las condiciones de vida de los pueblos.
Ellos tenían que caminar hasta encontrar un lugar en la tierra en donde se hundiera una vara de oro que portaba Manco Cápac, caminaron al norte y llegaron hasta Pacárec Tampo, donde descansaron en una pequeña cueva; al amanecer siguieron su camino al norte hasta llegar al cerro Huanacaure y allí se hundió la vara, y se fundó la ciudad de Cusco.
Mientras que Pachacutec fue una ciudad planificada y construida tal como la pensó el Inca Pachacútec para reemplazar a la aldea que allí había. La historia dice que tras canalizar el río Saphi, desecar el pantano y construir la ciudad, el Inca repartió los solares con la edificación ya hecha a las panacas o familia real. Pero también localizó los componentes de la infraestructura pública. Las cuatro grandes callancas (cuarto o casa de piedra labrada) en los bordes de la plaza pudieron ser parte de esa infraestructura. Por su dimensión y forma no fueron aptas para usos residenciales.
No hay certeza para ninguna de las dos posturas; lo que sí existe es una gran cantidad de muestras pre-cerámicas que respaldan el título de antigüedad asignado a la ciudad.
buena la wea
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